¿Quién Soy?

Mi nombre es Sara Lobla, y si me lo permites antes de abrirte la puerta a mi realidad, me gustaría describirme en tres palabras: Madre, Soñadora, Disfrutona.
En realidad, no me gusta hablar de mí al aire. Pero allá voy:
Hace tan sólo unos años, te puedo asegurar que la palabra madre hubiese salido al final de mi descripción. Sin embargo hoy por hoy, a cada segundo que pasa en mi día a día, si hay algo que me gusta Ser y me impulsa para seguir viviendo con ganas, alegría y tratando de mejorar cada día como persona, es mi hijo.
Supongo que conocí el miedo cuando él nació, y eso que tuve una larga temporada de mi vida una enfermedad muy amiga de muchos, llamada ansiedad y que me daban ataques de Pánico. Sin embargo, el miedo, repito, lo conocí cuando fui madre.
Soy muchas Saras en un solo cuerpo y si me tuviese que quedar con una, sería con la de Madre, pero sin embargo esta estaría vacía sin el resto…Estoy recién estrenando una nueva etapa de mi vida, donde he conseguido amarme y disfrutar de mi vida sin apenas mirar la ventana de otras vidas, deseando tener lo que ellos tienen. 
He creado mi propia realidad, una realidad llena de abundancia, de presencia y consciencia. Con muchos desperfectos y defectos, que cada día están más presentes, más honrados y en los que trato trabajar a diario con ellos. 
Me críe en una familia humilde, muy humilde, en el que a veces comían pan con mantequilla a escondidas y nos decían que ellos ya habían comido que comiésemos nosotras. Mi pueblo estaba dividido por una carretera que hacía que los de un lado fuese la zona rica y los del otro lado, los pobres, y ahí estábamos nosotros, justo en medio de la nada. En la que no nos sentíamos pertenecientes a ninguna parte, lo que era antes un antiguo camino de ovejeros, ahora era un camino que decidía casi quién eras y qué oportunidades ibas a tener… de algún modo así ha sido mi vida siempre. Un sentir estar en medio continuo, en el que no me he sentido perteneciente a nada. Hasta que encontré el hogar dentro de mí.
Mis padres me curaban con reiki, hacían sus escapadas los fines de semana para hacer viajes astrales o constelaciones familiares, con Tarot, curanderos en vez de médicos (algunas ocasiones), y con la creencia de la reencarnación. Siempre he rechazado todo eso, pero de algún modo, sabía que tarde o temprano debía de enfrentarme a lo que era mi camino, ya que desde pequeña había tenido mis experiencias, sentía el Tarot como parte de mí y era capaz de hacer viajes astrales sin saber qué eran tan si quiera.
 
La energía de los 80 estaba llena de gente soñadora, de anuncios que nos vendían la perfección, era una democracia recién estrenada donde todavía quedaba mucho de lo viejo y parte de mi educación y de lo que yo era, se llamaba artes oscuras.  Lo prohibido, lo malo, lo peligroso…
 
Así que no fue hasta los 16 cuando todo se rompió en mi vida, por una madre enferma, una lesión que me alejaría de mi sueño y una jefa de estudios que me sentenció a creerme “tonta e incapacitada” para estudiar hasta muy entrada en años, debido a mi TDAH, que empecé a estudiar el cerebro humano, el lenguaje corporal, el significa de los sueños y cómo reprogramar tu subconsciente para recordarlos.
A los 19 empecé con las regresiones, meditaciones, curanderos… hasta que llegó a mí la astrología y ya no la podía soltar, a lo que no he podido evitar el Thetahealing y el Oráculo Astrológico. Nunca me planteé guiar a gente en su camino de autoconocimiento ni crecimiento personal. Sin embargo, una cosa ha llevado a la otra. 
Mi gran interés por lo social, mi empatía y mi pasión por la Astrología, sumado todo lo que llevo estudiando desde los 16, ha hecho que cree mi propio método llamado Asthemind. 
Y aquí me tienes, siendo nadie parte de un todo. Tratando de disfrutar cada instante de mi vida y dedicándome a lo que realmente me hace crecer mientras me doy al otro.
La Gratitud es una forma de Vida.